Un preplaya es un señor –por defecto, aunque puede ser señora- que pasado el invierno corre a ponerse a dieta y a quemar los turrones en el gimnasio y abandona a la segunda semana. Si el señor preplaya no abandonara (o abandonase), con el tiempo podría pasar a ser considerado como usuario de pleno derecho del gimnasio. Para ello, deberá reducir el índice de grasa corporal a un valor que sólo es aceptable por debajo del 5%. Se llaman preplaya porque, por supuesto, el objetivo es terminar la dieta para cuando llegue el sol veraniego.