No sé qué extraña razón me impulsa a publicar una entrada como ésta pero llevo días dándole vueltas. Es cierto que adquirí el compromiso de definir los términos de mi reto una vez superada la primera meta. Pero también es cierto que no suelo dar mucha importancia a los compromisos adquiridos conmigo mismo. Al menos, no más que al compromiso adquirido con mi felicidad.
Lo cierto es que la primera meta la superé hace unos cuantos días y que para aquellas personas que me leéis parece un mínimo de respeto. ¿De qué estamos hablando, Pepe? Pues estamos hablando de mi reto, de este intento de perder cien kilos. Sí, sí. No es que pese cien kilos, es que esos son los que tengo que perder. Más o menos.
