Bueno,
las semanas van pasando y esto va evolucionando. La semana pasada tuve la oportunidad de portatarme mal un par de días. Ya conté como me comí un trozo de pastel en la cena de empresa... La cosa iba bien porque el menú parecía hecho para ser compatible con Dukan: verduras a la plancha de primero y entrecot de segundo. Lo que no esperaba era que el camarero me pusiera el pastel delante sin preguntar... así que me lo comí sin responder.
Eso era el jueves... el viernes cometí pecado doble por comer algo de pan y encima disfrutarlo. Aún así, después de perder dos kilos y cuatrocientos gramos la semana anterior, esta he perdido 900. No puedo quejarme.
Conversaciones que tengo conmigo mismo, cuando necesito alguien que me escuche y no quiero hablar; cuando lo que tengo que decir no tiene porque importarle a nadie.
lunes, 12 de septiembre de 2011
viernes, 2 de septiembre de 2011
Cien kilos de soledad
No sé qué extraña razón me impulsa a publicar una entrada como ésta pero llevo días dándole vueltas. Es cierto que adquirí el compromiso de definir los términos de mi reto una vez superada la primera meta. Pero también es cierto que no suelo dar mucha importancia a los compromisos adquiridos conmigo mismo. Al menos, no más que al compromiso adquirido con mi felicidad.
Lo cierto es que la primera meta la superé hace unos cuantos días y que para aquellas personas que me leéis parece un mínimo de respeto. ¿De qué estamos hablando, Pepe? Pues estamos hablando de mi reto, de este intento de perder cien kilos. Sí, sí. No es que pese cien kilos, es que esos son los que tengo que perder. Más o menos.
martes, 30 de agosto de 2011
lunes, 29 de agosto de 2011
No puedo sentirme culpable
El domingo fue un día muy duro, de aquellos que te marcan para el resto de tu vida, o al menos de la semana. Recuerdo que ese día no tenía que trabajar y que el calor veraniego invitaba a pasear saltando de sombra a sombra. El cielo estaba azul y un sol redondo como un balón de baloncesto reinaba sin contemplaciones.
Recorría el parc de la ciutadella, cazando sombras -y buscando unos servicios públicos- cuando un señor que no parecía ni de aquí ni de allí -ni de ningún otro lugar- se acercó a mí por la espalda para que no pudiera verlo. El tacto frío de la hoja de su navaja me heló la sangre que ya empezaba a anticiparse a la preparación de las morcillas.
martes, 23 de agosto de 2011
Semillas. Parte VI
El mundo está lleno de profetas
Y de esos profetas, unos merecen ser escuchados y otros no. Algunos gritan como si les fuera la vida en ellos, otros susurran su mensaje conscientes de que quien quiera, llegará a él de todos modos. Es responsabilidad de cada uno elegir sus profetas y hacerlos callar cuando lo crea conveniente.
Hace poco escribía que una de las cosas de las que me siento orgulloso es de ser capaz de quedarme las ideas buenas que encuentro vengan de donde vengan. A veces vienen de una película, a veces de una novela y a veces de un libro de ensayo. Son ideas que yo considero poderosas por la influencia que pueden ejercer en mí mismo pero que no dotan de credibilidad al mensajero.
lunes, 22 de agosto de 2011
Hasta el año que viene
Que todo lo bueno termina es algo que sabemos desde que nacemos y que no voy a intentar justificar. Se terminó. Sí, sí, se terminaron las vacaciones. Han sido geniales, he disfrutado y reído tanto como esperaba y vuelvo a la rutina y el trabajo con renovadas energías.
miércoles, 10 de agosto de 2011
Cuando Suiza se queda atrás
Se terminó mi pequeño viaje. He pasado unos días fantásticos pero ahora ya se ha terminado. Poder descubrir una parte de un pais tan bonito con un guía local ha sido un privilegio. Os puedo asegurar que es un lugar maravilloso. Tanto, como todos aquellos que tengo el placer de ir descubriendo poco a poco.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
